Archivo de septiembre de 2010

Colección True Colors

Estamos presentando nuestra Colección True Colors, inspirada en historias de mujeres que se abrieron su camino propio en el mundo de las artes.

Esta nueva colección cuenta la historia de mujeres que no temen mostrarse tal cual son, con sus virtudes, sus capacidades y sus delirios.

Son mujeres que eligen su rumbo, inventándose (y reinventándose) a sí mismas, traspasando todos los prejuicios (propios y ajenos).

Los colores verdaderos son los que nos llegan al alma, y nos ofrecen experiencias sensoriales únicas e incomparables. Nos inspiran besos, sonrisas, caricias y abrazos calentitos.

Las invitamos a visitar nuestra paleta de colores verdaderos: http://www.riosbenso.com/colecciones/true-colors

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Historias que merecen ser contadas. Hoy: Edith (fragmentos)

Es la historia de dos que se buscaban a sí mismos: la Montaña y la Piedrita (éstos eran sus seudónimos).

La Montaña, alta, firme, imponente, protectora. En parte de piedra y en parte de tierra; por eso a veces se la veía verde en todo su esplendor, y otras, envejecida por el inevitable paso del clima.

Parece que un día la Piedrita, que andaba rodando por la vida buscándose a sí misma, se encontró con la Montaña.

La Piedrita era chiquita, tosca, rústica y por momentos pasaba inadvertida, generalmente para los que no saben apreciar lo mínimo de la naturaleza. Pero ella también era divertida, compradora…

Cuando la Montaña y la Piedrita se encontraron realmente vivieron muchas experiencias inolvidables. En fin, ¿quién en medio de tan hermoso paisaje iba a imaginarse el lazo de amistad y amor que unía a estos dos; que la imponente Montaña y una simple Piedrita, se unieran para ser una?

Podríamos decir que toda la naturaleza estaba en desacuerdo, bueno casi toda, en realidad sólo la humana.

Lo cierto es que en el Valle de Traslasierra, algo conmovía a más de uno, y también originaba controversias escondidas, ciertas polémicas, revelaciones ante la audacia… ¿Ante la imprudencia? ¿Ante el coraje?

Un día la Montaña, después de mucho pensar y analizar, necesitó tomar distancia de ese paisaje. Todo fue por culpa de esa Piedrita… ¡la piedra del escándalo!

¿Qué sucedía? ¿Ése no era el paisaje al que pertenecía la Montaña? ¿Era otro su lugar? ¿O la Piedrita la confundió, la sedujo, la cautivó y la Montaña enloqueció?

Algo de eso había; la Piedrita despertó en la Montaña su necesidad de ser, de vivir conforme a lo que su corazón sentía, la hizo latir, descubrirse, confundirse, temer, dudar, asustarse, reencontrarse, animarse y tomar coraje. ¿Para qué? Para volver a su paisaje después de reconocerse y aceptarse, porque ya no podía volver atrás, habiendo tenido la posibilidad de descubrir el camino hacia su propia cima.

No sería fácil; después de nueve años: retornar, encontrar un lugar, hacerse de un lugar, respetar y hacerse respetar, con humildad y sencillez, con simpleza y naturalidad, con verdad, sin nada que esconder.

En todo este tiempo fueron muy felices, anduvieron mucho, caminaron tanto, sufrieron, lloraron, celebraron, tuvieron miedo, se sintieron solos, acompañados, agradecieron, extrañaron, añoraron, esperaron, se prepararon, crecieron, tanto que ahora son mucho más que dos.

En su recorrido conocieron a otras montañas y a otras piedritas, conocieron otros paisajes lo que les permitió confirmarse que aquel que tuvieron que dejar era el suyo.

Este es el regalo que la vida le hizo a una romántica sin cura

Por eso estuvimos en el Sur.

Hubo que tomar distancia, para discernir, para ver y para crecer.

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Historias que merecen ser contadas – Hoy: Gabriela Leiras (2º premio)

Aquel jueves amaneció como todos los días… rutinario, aburrido…

Sin muchas expectativas,  como cada mañana, ella se dirigió a su computadora para leer  los mensajes.  Se detuvo en uno.

-No puede ser – se dijo-. ¿Será el pasado que vuelve?

Habían pasado veinte años sin tener ninguna noticia de él. De pronto, todos los recuerdos estaban ahí, como si el tiempo no hubiera transcurrido…

Aunque había sido una historia muy importante, ella igualmente no había sido capaz de sostener un proyecto en común…. Lo había dejado ir.

Él vivía en el exterior, pero todos los meses venía a Buenos Aires por cuestiones laborales, ya que se había convertido en un importante ejecutivo de una empresa multinacional.

El encuentro fue programado para el  sábado, por la mañana, en un importante hotel céntrico.

Ella  tuvo en cuenta cada detalle: el cuidado de su cuerpo, el perfume, el vestido… Y por supuesto, sus zapatos favoritos: las ballerinas plateadas con el detalle en turquesa y cristal de Swarovski. Él solía decir que los zapatos definen a las personas.

En aquel reencuentro, ambos supieron que los cuerpos tienen memoria.

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Historias que merecen ser contadas – Hoy: Daisy Chena (1º premio)

La música sonó, y redobló la melodía de una suave canción. La sonrisa tenue se presentó al recordarle una película de un guardaespaldas que con fervor enamoró a su protegida.

Ella esperaba a ese señor, que siempre la cuidó y amó.

La noche era hermosa. Sentada en un café bohemio ella aguardaba; la música continuaba…

Ellos se habían prometido estar ahí, sabían que se lo merecían. Viajar por el mundo es su pasión de aventureros.

Miró a sus pies: hermosos zapatos! La llenaban de orgullo, y le inspiraban sonrisas juguetonas… aún desnuda, se sentiría hermosa con ellos puestos. Le atraía, le seducía… era esclava de la adrenalina en todo su cuerpo de lo linda que se sentía.

La cita ese día era en Praga. Él llegó, tomándole de la mano la besó… la música ayudaba. Todo se detuvo, él acerco sus dulces labios y murmuró: I will always love you.

By Daisy CHena

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